Prólogo Libro Italcred | 30 años de Clemente

No pensé que armar una selección de los 30 años de Clemente fuera tan complicado. Fue como asomarme no sólo a 30 años de historia personal, sino a las complejas tres últimas décadas de la historia argentina.
Clemente nació en 1973, época de agitación política, de grandes movilizaciones. Se acababa la dictadura militar de Lanusse, volvía Perón. Yo me había propuesto hacer una tira suelta, libre, fresca y con mucho absurdo.
Empezó llamándose "Bartolo", porque Bartolo era el personaje principal. Y clemente su "partenaire". A poco de andar me di cuenta de que Bartolo había quedado muy atado a una visión nostálgica de Buenos Aires -de hecho, andaba en un tranvía, cosa pesada y
que me costaba mucho trabajo dibujar y mover en cada cuadrito de la historieta-. De manera que favorecí la extinción de Bartolo (y su tranvía) y el ascenso de Clemente.
El golpe de 1976 fue decisivo; quebró a la Argentina y condicionó a la tira: la censura era tan grande que me vi obligado a desarrollar la "vida interior" de la historieta, ya que no había posibilidad de abordar temas políticos.
Aparecieron los personajes secundarios: Mimí, la Mulatona, el Clem´s Clú, las aceitunas, Jacinto, la mulatita, etc. Pero los humoristas, en todo momento, aún en los más duros, estamos espiando, buscando colar algún comentario por las hendijas que deja la mordaza. Esa oportunidad apareció en el ´78. La Argentina organizaba el Mundial de Fútbol y Clemente gamó la famosa "guerra de los papelitos" a Muñoz, el relator radial oficialista que se oponía a la festiva costumbre. Desde entonces, tuvo lugar como prototípico hincha argentino.
En plena veda democrática, Clemente organizó la "1ª elección libre"... para bautizar a la mulatita. Después siguieron sus comentarios respecto de Martínez de Hoz, el F.M.I., Malvinas, el fútbol siempre, el Clementosaurio, la vuelta a la democracia, Alfonsín, la hiperinflación, Menem, las privatizaciones, De la rúa, Cavallo, las cacerolas, Duhalde, Kirchner...
En el medio, Clemente fue elegido senador nacional por el voto popular (2001) a pesar de no presentar boletas, cargo que resignó porque no sólo no tiene manos, sino tampoco bolsillos... ni cuenta en Suiza.
En 1982 saltó a la televisión. Se llenó de colores, de sonidos y de movimientos. Y hasta se tiñó de negro para aparecer como un solitario "hincha de Camerún", aquel que cantaba "Burum bum bum..." Muchas veces me preguntan ¿qué es Clemente?. Y yo contesto que, simplemente, Clemente es Clemente. No tiene alas, ni brazos. Pero a mí jamás me despertó curiosidad que una lombriz no tenga patas. Los Clementes son así.
A veces lo veo con reminiscencias de los pajaritos de Oski, o de Copi, pero lo cierto es que, revolviendo viejos garabatos, encontré que cuando tenía 4 o 5 años, dibujaba una suerte de patos-gallinas-pájaros rayados, que son, sin duda los antepasados directos de Clemente.
Un ejercicio interesante para el lector es observar la evolución comparando los Clementes de las primeras tiras con los de las últimas. También me preguntan si Clemente me opacó. Pero un personaje es una herramienta del autor. Por lo tanto, mientras me siga expresando, vivirá. A mí, tal vez me gusten más mis páginas dominicales, pero los personajes ejercen esa tiranía: tienen la prepotencia de aparecer todos los días.
Desde aquellas primeras tiras en blanco y negro, que se imprimían con planchas de plomo, hasta éstas que pinta María (mi mujer) con la computadora y viajan por el ciberespacio, se ha juntado una historia de casi 10.000 historietas. Les aseguro que no fue nada sencillo resumir 30 años en un centenar y medio de dibujos. Ojalá Italcred les ofrezca pronto nuevas versiones de Clemente. Mientras tanto, espero que disfruten ésta.

Caloi.    

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